¿Sabes? Hoy he soñado contigo. Venías a recogerme en el coche y yo iba corriendo muy rápido hacia ti y saltaba y tú me rodeabas con los brazos. Íbamos para Torre pero no nos aguantamos a llegar para quitarnos la ropa. Tampoco la tuvimos mucho tiempo puesta cuando llegamos allí. Te puedo dar los detalles, si quieres, porque no quería creer que estuviera soñando.
Echo de menos sentirte así, tocarte, sujetar tu mano y que tú sujetes la mía, y poner la palma contra la tuya en modo Tarzán para demostrar lo que ambos sabemos, que eres un chewie con enormes extremidades y cabeza de melón. También añoro cogerte una camiseta como vestido y que huela a ti; que hagamos algo de comer y te metas conmigo porque te crees chef, o que acabemos pidiendo un pollo. Lo más simple, lo más chiquitito. Verte sonreír para las fotos. Ver tu cara de niño cuando hemos superado una campaña (¡malditos gobblins!).
Acurrucarme a dormir la siesta aunque no tenga sueño, que me rodees con los brazos y sienta su respiración en la nuca. Y que se pare el tiempo aunque el reloj siga corriendo, y correrme contigo, mientras me miras y yo me veo reflejada en tus ojos. Te echo de menos. Nos echo de menos.