viernes, 6 de julio de 2012

Llora. Lo demuestran no sólo sus ojos encharcados, sino también su mirada, que desvía de vez en cuando y fija en el horizonte. Intuyes lo que quiere, pero no le puedes entregar tu caramelo. Tiene que elegir uno, el más perfecto a su corazón, que no a su vista.
Pasa el tiempo y lo consigue.
Pasa el tiempo, y le encanta fundirse con su transcurrir cálido.
Pasa el tiempo, pero, un día, el caramelo no le parece tan sublime.
Pasa el tiempo, y no es esencial. 
Pasa el tiempo, y lo tira.
El tiempo no se detiene, y llora.
Al principio, gritas. Luego, echas de menos.

3 comentarios:

  1. Cuantas veces no me ha ocurrido eso...
    Bella entrada!

    Saludos.

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  2. Bonito, precioso blog. Te sigo : )
    Gracias por pasarte por el mío.

    Un beso <3

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  3. Hola guapa!, Gracias por pasarte por mi Blog, un besito!

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#Una opinión, por pequeña que sea, me alegra el día :)