sábado, 7 de enero de 2012

Ojos cerrados. Viento. Impulso. Uno.  Y otro más. Sentirse volar, volar alto. Más allá de lo onírico, de lo real, de lo inefable.
Tomar impulso de nuevo. Fuerza. Más y más fuerza. Y, de repente, una voz, un surruro, a lo lejos.
- ¿Conque vuelas, eh? Pues espera siempre lo mejor, pero prepárate para lo peor.
Ojos abiertos de par en par. 
No sé sabe ya qué ven.

1 comentario:

#Una opinión, por pequeña que sea, me alegra el día :)