sábado, 7 de enero de 2012

No pido trescientos regalos. Pido uno. Y si me duele no es por no tenerlo; nunca me han ido las cosas materiales, prefiero otras. Lo que me duele es que lo mejor de hacerle un regalo a alguien es ese empeño, esas ganas que pones, en cumplirle su ilusión, en verlo sonreír... Y es lo que menos os ha importado.
Sé que me ilusiono mucho, demasiado, a menudo, como los niños, o más aún... Pero no voy a pedir perdón por ello. Ni tampoco por ser inconformista ni vivir de sueños.
[Nunca me ha gustado del todo la Navidad, al margen de que me traiga malos o buenos recuerdos. 
Siempre he afirmado que si tanto quieres a alguien 
¿por qué hay que inventarse historias sobre reyes para regalarle algo un día del año? Si alguien te importa tanto, hazle los regalos que quieras, las veces que quieras, cuántas más mejor. Y los abrazos son los mejores regalos, los más mágicos, lo aseguro... Y a veces faltan tanto...]

2 comentarios:

  1. A veces los regalos no expresan lo que en verdad queremos decir....

    Saludos!

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  2. No es necesario que sea navidad para regalar, comparto eso con vos, yo regalo cualquier dia del año, por lo que sea. Muy buenas tus entradas

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#Una opinión, por pequeña que sea, me alegra el día :)