sábado, 26 de noviembre de 2011

Echo de menos los días en los que no anochecía a las seis de la tarde, esos días de pasos, de helados, de rutina, de juegos tontos que adorábamos, de planes sin sentido pero a los que yo se lo encontraba, de risas, de miradas de complicidad, de confesiones, de sentarnos cerca los unos de los otros.
Ahora no estoy sentada justo al lado siempre, pero aún así quiero que sepáis que puedo sentarme cada vez que lo necesitéis. Y quiero sentarme...

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