viernes, 21 de octubre de 2011

- ¿Quién eres? 
- Soy diferente.
- ¿Y eso qué significa?
- Pues que me automodifico, dejo atrás mi pasado, eso que ya no considero bueno. Y... ¡Tatatachán! Cambio.
- ¿Eso te parece bien?
- ¿A ti no?
- No. Creo que huyes de momentos que ya no te van. Y no porque no fueran buenos.
- Te refuto eso cuando quieras. Simple y francamente, somos mudables y...
- Pero, lo quieras o no, no lo somos de los momentos importantes. De los que simbolizaron -y simbolizan- mucho. Se cambia porque maduras, no porque borres todo lo anterior. Porque borrando, estás borrando parte de ti misma también. Y entonces, ¿dónde te busco ya?
No respondió. Tenía un nuevo matiz en su perdida mirada, hacia el frente. Recuerdo que había algo distinto en cómo se levantó, con algo de, tal vez no intencionada, altivez. Algo diferente que me hacía extraña a mi también.
Quieras que no, por lo que eras también eres lo que eres.

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