martes, 9 de agosto de 2011

El otro día, en uno de mis momentos nostálgicos, me vino a la mente una de las tradiciones que más me gustaron en su tiempo cuando leí la saga de Memorias de Idhún [Laura Gallego García. Si alguien no se ha sumergido en sus páginas aún, yo lo haría, en serio.] Se trata del rito matrimonial idhunita. Al principio era normal, bastante parecido al que se oficia hoy en día. Pero un día hubo de realizarse uno por motivos políticos, y la ceremonia se le encomendó a un sacerdote celeste. Los celestes, criaturas que son capaces de ver si existen o no lazos verdaderos entre las personas, se sintieron incapaces de continuar, interrumpiendo la celebración en pleno desarrollo. Tras este incidente, el matrimonio quedó sustituido por la bendición del lazo, oficiada siempre por un celeste. En él, éste determinaba si el lazo de unión entre ambos era verdadero, sólido y fuerte.
Como alguien me dijo hace mucho tiempo, 'eso, en la vida real, no te creas que estaría de más; por ejemplo, en el caso de la pareja, aclararía: sí, este es el tuyo'. Y claro que sí: evitaría peleas, discusiones y, sobre todo, inseguridades. Casi que nos daría la vida hecha. Sería fantástico, nos picaría enormemente la curiosidad. Pero no sé si me gustaría usarlo. Más bien no. ¿Qué digo? Rotundamente, no. Simplemente por el hecho de que, sabiendo eso, ¿qué sentido tiene la vida?
La confianza es una de las cosas que nos hace más grandes a todos. Y creo que cuando la depositas en alguien, y lo quieres, da igual si ese lazo es más grande o más pequeño, es un lazo. Y existirán miles de lazos diferentes. Más estrechos, más gratos, más sinceros, más fuertes, más débiles, basados en la conveniencia, incluso, claro que sí. Pero lo que está claro es que el verdadero lazo entre dos personas, el sólido, que para ellos era como el 'irrompible', se hace día tras día. Se construye con el trabajo. Con la ilusión. Con el amor.
Ahí está lo realmente maravilloso. 

4 comentarios:

  1. Toalmente de acuerdo. En esas "diferencias" esta la verdadera ilusión.
    Un gusto conocerte.
    Cariños.....

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  2. Que hermoso has descrito esa unión tan importante que realiza el ser humano con alguien a quien ama. Lástima que cada día observamos como se va destruyendo y se deja de creer en el verdadero amor.

    Supongo que esta entrada tuya es de esas que debemos leer cuando sentimos desilusión

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  3. Adoro esa saga!!! La leí hace ya tiempo y estaba pensando en volver a leerla este verano, es genial :)
    En cuanto a la habilidad de los celestes, yo también me pregunté muchas veces cómo sería tenerlos en nuestro día a día y, la verdad, creo que tienes razón. Supondría aclarar muchas dudas y hacer que las cosas vayan más rápido por así decirlo. Pero creo que todo eso le quita la magia al asunto. Si te enamoras de alguien equivocado, seguro que algo aprendes de esa persona. Y ya pueden ser dos tres o veinte personas equivocadas, pero, al final, acabas teniendo un pedacito de lo aprendido a través de cada una de ellas, porque de los fracasos también se aprende. Y, simplemente, cuando llegue el día en que esa persona no sea la equivocada, lo sabrás :)
    Un abrazo enorme

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  4. No conocía ese libro, pero lo buscaré.
    Creo que no deberíamos usar ese lazo pues somos el fruto de nuestros éxitos y fracasos y debemos sentirnos orgullosos de ello.
    Me gusta mucho tu blog, te invito a que te pases por el mío(creo que te gustará):
    http://rinconrevuelto.blogspot.com

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#Una opinión, por pequeña que sea, me alegra el día :)