jueves, 3 de marzo de 2011

Franqueza, ante todo.

- Podré pecar de culpable,
pero no de tener corazón de hierro.
Así, por mucho que me duela todo, me alegraré.
¿Sabes por qué?
Porque yo sí valoraba todo lo que poseía.
& yo sí sentía. & afirmaba con franqueza que aquello era un tesoro para mí. ¿Donde queda todo lo que dijiste tú? ¿Tan rápido se ha llevado el viento tus palabras?
&, lo más importante, ¿adónde se las ha llevado?

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