lunes, 11 de octubre de 2010

Nunca me gustó el pasado del verbo ser.

Nunca me gustó el pasado del verbo ser ni los recuerdos porque eso sólo significa que ya no somos lo que éramos y que, aún menos, volverá aquella época.
El tiempo pasa irremediablemente y, por supuesto, no podemos caminar hacia atrás para cambiar las cosas o añadir aquello que nunca fuimos capaces de hacer por falta de valentía o coraje, llámalo como quieras. Aquellos que dicen lo de "lo pasado, pasado está", llevan razón. Aunque haría falta matizarlo: "pasado está, pero marcado a fuego en tu cabeza".
Los sentimientos se apoderan de nosotros y nos hacen cobardes en la guerra. El miedo nos paraliza. Y sólo cuando ya está todo perdido, te dan ganas de combatir.
Los días pasan, veo fotos que aparecen, sonrisas, ilusiones en tu cara. Y me pregunto qué pasará a continuación. Qué será de mi, y de mi lucha. De ese propósito casi inútil que tengo...
Y mi interior se llena de miedo, miedo de nuevo. Que me paraliza, que me inunda...

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